El cuidado del agua de las piscinas no es un proceso tan simple como parece. Es importante conocer algunas de las técnicas y productos a utilizar para cuidar el agua y hacerla apta para el baño. Desde Pipor te damos algunos consejos para disfrutar de todos y cada uno de los chapuzones de este verano.

Ajustar el pH

Uno de los pasos esenciales a la hora de mantener el agua de tu piscina es la regulación del pH. El pH mide el grado de acidez empleando una escala del 1 al 14. Para su medición, se emplea un equipo de análisis de agua. Si los valores resultantes dan por debajo del 7 significa que hay acidez y, si por el contrario, los valores van por encima de 8 hay alcalinidad. El valor correcto se encuentra entre el 7,2 y el 7,6.

Que el pH sea elevado, indica que los bañistas podrían sufrir irritaciones en la piel o los ojos. Si el valor es demasiado bajo, aumenta el riesgo de corrosión. Se recomienda una revisión semanal para regularlo.

Desinfectar el agua

Las piscinas son espacios de agua estancada, por lo que se convierten en un hogar perfecto para muchos microorganismos. Hay que tener en cuenta que cuando nos bañamos, dejamos restos orgánicos como el sudor e inorgánicos, como los restos de protección solar.
Para evitar la aparición de elementos externos, se realiza el proceso de cloración. Este proceso, consiste en emplear el cloro para eliminar hongos, bacterias y gérmenes. Lo que hace este producto químico es inactivar todo tipo de patógenos de manera fácil y controlable, para evitar ocasionar daños a la salud.

Emplear productos antialgas

La aparición de algas está muy relacionada con el sistema de desinfección. Se puede detectar fácilmente cuando el agua comienza a tener un color verdoso. Es necesario realizar una limpieza profunda, eliminando las algas de las paredes y del fondo. Además, se recomienda un tratamiento de choque con un producto antialgas y un lavado de filtro para evitar la reaparición.

La floculación

La floculación es lo que provoca que el agua se vuelva turbia y deje de ser cristalina, adoptando un tono blanquecino. Esto ocurre cuando las partículas que no atrapa el filtro se depositan en el fondo. Lo conveniente, sería realizar una limpieza del fondo de la piscina antes de cada baño diario. Para ello, se podría emplear un limpiafondos o un robot. Esta segunda opción es la más cómoda y efectiva ya que, lleva incorporados sistemas de filtrado.
También, es aconsejable incluir un producto floculante que hará que estas partículas se acumulen en el suelo para facilitar la tarea de limpieza.

Depuradora

Depurar el agua es otra de las técnicas clave para el mantenimiento de tu piscina en verano. Es fácil poner en marcha la depuradora pero… ¿Durante cuánto tiempo? La duración del proceso de depuración dependerá de las medidas de la piscina, cuanta más capacidad más horas. Además, también influyen otros factores como la temperatura. Relacionado con la capacidad, cuánto más grande sea, más potente deberá ser la bomba para que sea efectiva. Cuánto más caliente esté el agua, más horas de filtración y productos químicos se requerirán.

Con el calor solo querernos sumergirnos en el agua de la piscina y a veces, se nos olvida lo importante que es su mantenimiento. Una forma de ganar comodidad y evitar las limpiezas excesivas es la instalación de una cubierta. Ahorra en tiempo y en productos de limpieza con las cubiertas que desde Pipor te ofrecemos y, no olvides todos estos consejos.

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