cuidados piscina Pipor

Seguro que alguna vez has soñado con tener una piscina en tu jardín. Y seguro que muchas veces te han echado para atrás los costes de mantenimiento. El desconocimiento y los falsos mitos a menudo nos hacen dudar cuando reflexionamos sobre la eterna pregunta: cuánto cuesta mantener una piscina. Este artículo intenta arrojar algo de luz sobre el tema.

Lo primero que hay que dejar claro es que los costes de mantenimiento de una piscina varían mucho de una a otra. Por eso, si te estás planteando cuánto cuesta mantener una piscina y lo que pretendes es obtener una cifra exacta, ya te adelantamos que no será posible. Hay muchísimas variables que influyen en esta ecuación y que tendrás que tener en cuenta a la hora de planificarte.

Uno de los factores que marca la diferencia en los costes de mantenimiento de una piscina es el uso que se le vaya a dar. Las necesidades de una instalación privada -tanto en viviendas particulares como en comunidades de vecinos- no son las mismas que las de una pública, principalmente por su tamaño pero también por la afluencia de bañistas y por las condiciones de higiene que se exigen.

 

Coste de mantenimiento de una piscina privada: ¿qué vas a necesitar?

En el mundo hay más de 13 millones de piscinas privadas, un millón de ellas solamente en España. La tradición de turismo y el clima de nuestro país son los responsables de esta cifra apabullante que, además, no deja de crecer: cada año se construyen en total más de 18.000 piscinas nuevas.

Para asegurarse de que están siempre perfectas para el baño, algunos particulares optan por contratar en su casa a una empresa especialista, mientras otros se encargan ellos mismos de las labores de mantenimiento. Estas son las esenciales y todo lo necesario para llevarlas a cabo:

-Revisión y ajuste del pH. El pH mide el grado de acidez del agua, por eso al abordar el mantenimiento de una piscina es imprescindible revisar sus valores con un equipo de análisis de agua diseñado para ello. Lo ideal es que estos estén entre 7 y 7,8 en una escala del 0 al 14. Si no cumplen este requisito, los productos minoradores o incrementadores del pH servirán para regular la proporción y ajustarla a lo recomendado. Son sustancias como ácido muriático o bicarbonato de sodio, de venta en cualquier establecimiento bajo nombres comerciales.

-Cloración. Consiste básicamente en añadir al agua un compuesto químico de cloro para destruir infecciones y asegurarnos de que el agua mantiene siempre unas condiciones de higiene óptimas. Hay distintos productos que cumplen con esta función (hipoclorito sódico, hipoclorito cálcico, tricloro…) y 2 formatos diferentes: líquido o en pastillas. Este último es el más recomendado, ya que se libera poco a poco y su acción se mantiene constante durante semanas.

-Limpieza a fondo y superficial. Decir que la piscina es el espejo del alma quizás sea un poco excesivo… pero lo cierto es que su apariencia y las condiciones de limpieza en que se encuentre dicen mucho de la personalidad de su propietario. Para eliminar toda la suciedad que se acumula en la superficie del agua (insectos, hojas, polen…) se utiliza el skimmer: la clásica red acoplada a un tubo largo. Para el fondo y las paredes, tu herramienta será el barrefondo. Este aspirador para piscinas atrapa toda la suciedad y acaba hasta con las partículas más pequeñas.

-Revisión de filtros. Cuando calculamos cuánto cuesta mantener una piscina, no podemos pasar por alto los filtros. Su función es retener la suciedad del agua para que esté siempre limpia y pura, por eso es importante mantenerlos siempre en perfectas condiciones. Una de las labores imprescindibles en el mantenimiento de los filtros es revisar la arena y cambiarla cada cierto tiempo (normalmente, cada 3 o 4 años).

Coste de mantenimiento de una piscina

¿Cómo reducir los costes de mantenimiento de una piscina?

Ahora que ya te haces una idea de cuánto cuesta mantener una piscina, puede que también quieras saber qué puedes hacer para reducir ese gasto y, en general, para ahorrar en sus costes de mantenimiento.

La manera más eficaz (y la que a la larga más agradecerá tu bolsillo) es instalar una cubierta. Las cubiertas para piscinas crean un espacio cerrado que ayuda a mantener la calidad del agua. La superficie se mantiene a salvo de hojas, bichos y suciedad mientras está cerrada. Incluso el aire se conserva más puro dentro de la cubierta, sin cambios bruscos de temperatura ni agentes externos que lo contaminen. Esto ayuda a que el cloro y el resto de productos cumplan mejor su función, dando como resultado una piscina más limpia y más segura para bañarse.

Pero las cubiertas para piscina cumplen otra función clave en nuestro ahorro. Públicas o privadas, todas las piscinas al aire libre sufren cada año pérdidas de agua significativas. No solo por el propio uso; también como consecuencia de la evaporación. Instalando una cubierta, se reduce la pérdida de agua por evaporación en un 70%, con el ahorro que eso supone en los costes de mantenimiento.

Para aquellos que quieran disfrutar de baños calientes durante todo el año, una cubierta reducirá también la inversión en electricidad. El consumo de la instalación para calentar el agua es un desembolso que hay que valorar si pensamos en cuánto cuesta mantener una piscina. Instalando una cubierta, el efecto invernadero que se crea mantendrá muchísimo mejor la temperatura del agua durante el invierno. Y en verano, podrás cerrarla para guardar el calor del día y bañarte en agua caliente incluso cuando se haya puesto el sol.

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